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Mundo Tradicional es una publicación dedicada al estudio de la espiritualidad de Oriente y de Occidente, especialmente de algunas de sus formas tradicionales, destacando la importancia de su mensaje y su plena actualidad a la hora de orientarse cabalmente dentro del confuso ámbito de las corrientes y modas del pensamiento moderno, tan extrañas al verdadero espíritu humano.

martes, 28 de enero de 2014

REFLEXIONES SOBRE EL EVOLUCIONISMO A LA LUZ DE LA METAFÍSICA Y LA FÍSICA TRADICIONAL (I), por Manuel Plana



“Contempla, o Prithi, Mis formas.”
(Bhagavad Gîta. 11.5)

(...)  El Pândava  contempló entonces, en el cuerpo del Dios de Dioses,  el Universo  entero con múltiples diferenciaciones unido en una sola forma.”                                                                                                    (Bhagavad Gîta. 11.13)

“En verdad, esta Mi Forma que acabas de ver (Arjuna), es muy dificil de contemplar.”
 (Bhagavad Gîta. 11. 52)


La hipótesis moderna de que la consciencia y la vida proceden de la materia por evolución de la misma, y también el ser humano, que lo hace a partir de un tipo de simio que ha seguido una evolución transformista por adaptación temporal, se apoya en unos ejes principales que cabe examinar no sólo a través de la "lógica" materialista de la ciencia moderna, sino también de la física y la metafísica tradicional, cuya competencia al respecto en ningún caso ha devaluado aquella. 
El primero de estos ejes es una concepción exclusivamente lineal, homogénea, uniforme y progresiva del tiempo, es decir, mecanicista, la única que podría concebir un desarrollo indefinido del ser vivo en una sola dirección y en una sola dimensión. 
El segundo, una concepción confusa y puramente cuantitativa de la materia limitada a lo sensible, es decir, la materia “extensa”, separada e independiente de todo principio agente, plasmador y formativo. 
Y otro axis, quizá el más curioso, es la creencia en un “azar” como substituto de una consciencia, voluntad o entidad creadora, azar que sería el responsable de la aparición de la vida química de la materia tanto como de las leyes naturales, de su evolución formal, siempre in crescendo, como de la consciencia misma. Nos centraremos de momento en estos tres puntos aunque sin duda podríamos encontrar más. 

martes, 7 de enero de 2014

LA INFLUENCIA CABALÍSTICA EN LA ELABORACIÓN DEL GRADO DE MAESTRO EN LA FRANCMASONERÍA, por Henrik Bogdan

El propósito de este artículo es aportar una nueva visión de las teorías de Arthur Edward Waite (1857-1942), erudito en francmasonería, que defendió la idea de una influencia de la cábala sobre el grado de maestro en francmasonería. Según Waite, la búsqueda masónica de la palabra perdida del Maestro presenta una intrigante similitud con las especulaciones cabalísticas sobre la pérdida de la correcta designación del nombre de Dios, el Tetragramaton (YHVH). Después de una breve descripción de la elaboración de los grados fundamentales, abordaré la leyenda de Hiram para compararla luego a la búsqueda cabalística de la verdadera pronunciación del Nombre de Dios. Finalmente, nos referiremos al estado actual de la investigación para evaluar la aportación de la teoría de Waite.

Los “Craft Degrees” o grados fundamentales

Los grados masónicos fundamentales tal como los conocemos actualmente son el resultado de un proceso largo y progresivo. Tenemos poca información sobre la evolución de los rituales operativos de admisión y sobre su transformación en rituales de iniciación en la masonería especulativa, pero el poco que sabemos muestra claramente que los rituales especulativos deben en gran parte su forma y su contenido a los rituales operativos que les precedieron. Como hemos dicho se trata de un proceso gradual, un proceso en el que el período más productivo se sitúa probablemente en el siglo XVII y en las tres primeras décadas del XVIII. Antes de 1730, los rituales fundamentales consistían únicamente en dos grados, “Aprendiz” y “Compañero o Maestro Masón”. Luego, en 1730, el grado de Aprendiz se dividió en dos, “Aprendiz” y “Compañero”, insertando un nuevo grado entre los otros dos. El segundo grado se convirtió en el tercero con el nombre de “Maestro masón” (1). Lo que completó la elaboración de los grados fundamentales es la publicación en 1730 de la Masonry Dissected de Samuel Prichard, que remató la elaboración de los grados fundamentales con la aparición de los tres grados tal como los conocemos actualmente: Aprendiz, Compañero y Maestro masón.